LEY DE RIEGO

Frente al avance del capital, movilización popular.

 

La Ley de Riego implica un avance más del capital sobre la vida de los sectores populares. Frente a esto, se desarrolla un proceso más de lucha, de organización, de encuentros, de coordinaciones y discusiones, de marchas, de mesitas en las ferias, en las Facultades, en las cooperativas de vivienda y en los sindicatos. En el presente artículo, no nos centraremos en el contenido de las modificaciones de la Ley, en el entendido de que ya se ha profundizado esto, sino que trataremos de aportar a la contextualización de dicha Ley en un modelo de producción, en un contexto social y político determinado.

 

Hoy la mayoría de nosotras conocemos que es la Ley de Riego, las modificaciones que implica y cuáles son las consecuencias políticas, sociales y ambientales. La ley se aprobó a fines de 2017 de forma rápida y sin mayor atención sobre sus efectos. Fue impulsada por el entonces Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, y respaldada por el gobierno, aunque de una forma un poco paradojal, algunos sectores oficialistas se sumaron a la junatada de firmas para derogarla.

No es novedoso hablar del avance del capital sobre nuestras vidas, esto ha sido la historia de la humanidad desde la instalación del capitalismo, un constante proceso de despojo, saqueo, violación, explotación y exclusión social. La transformación de todo en mercancía es la “esencia” de este sistema, las personas somos mercancías y nos relacionamos entre nosotras como tal. También es mercantil y destructiva nuestra relación con la naturaleza.

El agua es un bien común sin el cual la reproducción de la vida se vuelve imposible y es por esto que se han desatado luchas a lo largo y ancho del planeta en defensa de ésta. Que el capital avance sobre un bien indispensable para la vida humana implica un avance directamente sobre nuestras vidas.

Si bien la mercantilización es un factor estructural, un análisis coyuntural nos puede aportar particularidades pertinentes de considerar a la hora de comprender este fenómeno. Considerando aportes del geógrafo y teórico social David Harvey, hubo una reestructuración productiva en los años 70´, 80´, y hoy nos adentramos en una nueva fase del capitalismo a la que le llama “acumulación por desposesión”. Refiere al proceso contemporáneo de avance del capital mediante la privatización de bienes y servicios públicos y la apertura de nuevas áreas de mercado, entre ellas la de los bienes comunes. En este proceso, los Estados adquieren un rol activo mediante la producción de las condiciones necesarias para dicho avance, entre ellas marcos regulatorio que habiliten este proceso. En Uruguay particularmente hay una clara intención del Estado en la generación de leyes adecuadas al capital y a las condiciones que este impone, dentro de las cuales podemos enmarcar la reciente aprobación de la Ley de Riego.

 

Modelo Extractivo

 

La inserción de Uruguay en la economía mundial está ligada desde sus comienzos al rol de oferente de materias primas. Actualmente, a pesar de que se hable mucho del cambio de la matriz productiva, se ha dado un proceso de reprimarización de la economía concentrando la producción sobre productos primarios que no contienen valor agregado, entre ellos la producción de celulosa y la soja. La concentración de la tierra también es moneda corriente y en los últimos doce años se han ido alrededor de 12.000 productores rurales de sus tierras. Claramente el modelo productivo actual compite con el de la producción familiar.

Este modelo productivo, al que denominamos extractivista, implica el saqueo de los bienes comunes, tierra, agua, minerales, recursos naturales, para su inmediato traslado al exterior del país. La Inversión Extranjera Directa es un componente esencial de este modelo, se instala como dinamizador de las economías locales, y los gobiernos realizan lo imposible para atraerlas y generar las condiciones que éstas requieren. Desde el cuidado del grado inversor, el acondicionamiento de las carreteras y vías de traslados, la generación de acuerdos aceptando todas las condiciones del capital, exoneraciones impositivas, generación de los enclaves económicos como son las zonas francas, las medidas represivas como la ley anti-piquete y entre estas la Ley de Riego actual.

Representantes del gobierno han expresado públicamente que el principal objetivo de esta Ley es el aumento de la producción de granos, entre ellos la soja, el arroz, el trigo. Uruguay es uno de los países que se encuentra en el Eje Sojero, del plan Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) que tiene como principal objetivo la generación de infraestructura para la salida rápida de nuestros recursos naturales al resto del mundo. Nuestro país se ha preocupado por seguir al pie de letra las “recomendaciones” del IIRSA, entre ellas las ley de Participación Público Privada (PPP).

La Ley de Riego viene a favorecer a este modelo de producción, generando mejores condiciones para la instalación de estos procesos productivos. Con la habilitación de un mercado de agua y explotación comercial de la misma, nuestro país se vuelve un poco más atractivo para la IED.

 

Mercantilización del Agua

 

No cabe duda que la presente Ley implica la privatización y mercantilización del agua, desconociendo el artículo 47 de la Constitución impuesto por la movilización popular en el 2004. Pero es pertinente profundizar en el proceso de mercantilización de la misma. En el año 1992 se desarrolló la Conferencia de Dublín, donde participaron gobiernos y actores empresariales del agua. Se define el agua como un recurso finito y escaso. Concluye que debe reconocerse el uso competitivo de la misma y que es necesario un reconocimiento de su valor económico. Esta categorización implica la concepción de la misma como mercancía, idea que comienza a instalarse en el sentido común.

Hubo diversos foros y organizaciones internacionales integradas por gobiernos y organismos reconocidos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se han encargado de generar recomendaciones y lineamientos para un buen aprovechamiento de este recurso, entre ellos la mayor eficiencia de la gestión privada de este bien. Con esto queremos decir que la mercantilización del agua no es un proceso reciente y viene siendo planificado desde los sectores capitalistas en sus espacios de poder.

 

La lucha es el camino

 

La medida de lucha  de recolección de firmas que inicia la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE) a fines del 2017, con el objetivo de realizar un referéndum, unió bajo un mismo objetivo a sindicatos, organizaciones de mujeres, comisiones barriales, cooperativas de viviendas, movimiento estudiantil, organizaciones políticas y demás actores populares. Las diversas coordinaciones, movilizaciones, charlas, marchas, han logrado poner el tema sobre la mesa en la agenda política del país. Hoy gran parte de la población ha tomado postura sobre la Ley de Riego.

 

Al día de hoy, sabiendo que no hemos llegado a la cantidad de firmas necesarias, es una victoria los procesos organizativos que se dieron entorno a la misma en distintos barrios y rincones del país. Esa movilización popular que no encontró en pie de lucha, no se desvaneció, nos sigue encontrando y más fuertes que al comienzo para pensar estrategias colectivas de cambio.

 

El cuestionamiento y resistencia a la Ley de Riego, así como a este modelo productivo, acarrea algunos desafíos para las organizaciones populares que trabajamos sobre el tema. El primero es tratar de comprender la complejidad de aspectos y dimensiones antedichas. En segundo lugar y a consecuencia del anterior, se vuelve evidente la planificación por parte del capital de nuestro territorio como región. Las estrategias de saqueos y vías de salida de la mercancía, no reconoce la frontera del Estado- Nación que el propio capitalismo crea y América Latina es un sólo territorio a explotar.

Es necesario que las organizaciones populares trascendamos este límite, comencemos a entendernos y pensarnos como Región y a establecer redes y estrategias de luchas colectivas lationoamericanas. Por otro lado, y tal vez el mayor desafío, sea comprender que en las condiciones actuales de producción y reproducción, no habrá modelo productivo justo. Las ganancias se la va a llevar el capitalista, sea multinacional o local, la extracción, el saqueo de los recursos y destrucción de la naturaleza estará subsumido a las necesidades del capital.

La gran tarea es generar en cada lucha concreta, un aporte al cambio de la totalidad del sistema. Abandonar la disociación entre nuestra militancia cotidiana y la necesidad imperiosa de la transformación social.

LEY DE RIEGO

Frente al avance del capital, movilización popular.

 

La Ley de Riego implica un avance más del capital sobre la vida de los sectores populares. Frente a esto, se desarrolla un proceso más de lucha, de organización, de encuentros, de coordinaciones y discusiones, de marchas, de mesitas en las ferias, en las Facultades, en las cooperativas de vivienda y en los sindicatos. En el presente artículo, no nos centraremos en el contenido de las modificaciones de la Ley, en el entendido de que ya se ha profundizado esto, sino que trataremos de aportar a la contextualización de dicha Ley en un modelo de producción, en un contexto social y político determinado.

 

Hoy la mayoría de nosotras conocemos que es la Ley de Riego, las modificaciones que implica y cuáles son las consecuencias políticas, sociales y ambientales. La ley se aprobó a fines de 2017 de forma rápida y sin mayor atención sobre sus efectos. Fue impulsada por el entonces Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, y respaldada por el gobierno, aunque de una forma un poco paradojal, algunos sectores oficialistas se sumaron a la junatada de firmas para derogarla.

No es novedoso hablar del avance del capital sobre nuestras vidas, esto ha sido la historia de la humanidad desde la instalación del capitalismo, un constante proceso de despojo, saqueo, violación, explotación y exclusión social. La transformación de todo en mercancía es la “esencia” de este sistema, las personas somos mercancías y nos relacionamos entre nosotras como tal. También es mercantil y destructiva nuestra relación con la naturaleza.

El agua es un bien común sin el cual la reproducción de la vida se vuelve imposible y es por esto que se han desatado luchas a lo largo y ancho del planeta en defensa de ésta. Que el capital avance sobre un bien indispensable para la vida humana implica un avance directamente sobre nuestras vidas.

Si bien la mercantilización es un factor estructural, un análisis coyuntural nos puede aportar particularidades pertinentes de considerar a la hora de comprender este fenómeno. Considerando aportes del geógrafo y teórico social David Harvey, hubo una reestructuración productiva en los años 70´, 80´, y hoy nos adentramos en una nueva fase del capitalismo a la que le llama “acumulación por desposesión”. Refiere al proceso contemporáneo de avance del capital mediante la privatización de bienes y servicios públicos y la apertura de nuevas áreas de mercado, entre ellas la de los bienes comunes. En este proceso, los Estados adquieren un rol activo mediante la producción de las condiciones necesarias para dicho avance, entre ellas marcos regulatorio que habiliten este proceso. En Uruguay particularmente hay una clara intención del Estado en la generación de leyes adecuadas al capital y a las condiciones que este impone, dentro de las cuales podemos enmarcar la reciente aprobación de la Ley de Riego.

 

Modelo Extractivo

 

La inserción de Uruguay en la economía mundial está ligada desde sus comienzos al rol de oferente de materias primas. Actualmente, a pesar de que se hable mucho del cambio de la matriz productiva, se ha dado un proceso de reprimarización de la economía concentrando la producción sobre productos primarios que no contienen valor agregado, entre ellos la producción de celulosa y la soja. La concentración de la tierra también es moneda corriente y en los últimos doce años se han ido alrededor de 12.000 productores rurales de sus tierras. Claramente el modelo productivo actual compite con el de la producción familiar.

Este modelo productivo, al que denominamos extractivista, implica el saqueo de los bienes comunes, tierra, agua, minerales, recursos naturales, para su inmediato traslado al exterior del país. La Inversión Extranjera Directa es un componente esencial de este modelo, se instala como dinamizador de las economías locales, y los gobiernos realizan lo imposible para atraerlas y generar las condiciones que éstas requieren. Desde el cuidado del grado inversor, el acondicionamiento de las carreteras y vías de traslados, la generación de acuerdos aceptando todas las condiciones del capital, exoneraciones impositivas, generación de los enclaves económicos como son las zonas francas, las medidas represivas como la ley anti-piquete y entre estas la Ley de Riego actual.

Representantes del gobierno han expresado públicamente que el principal objetivo de esta Ley es el aumento de la producción de granos, entre ellos la soja, el arroz, el trigo. Uruguay es uno de los países que se encuentra en el Eje Sojero, del plan Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) que tiene como principal objetivo la generación de infraestructura para la salida rápida de nuestros recursos naturales al resto del mundo. Nuestro país se ha preocupado por seguir al pie de letra las “recomendaciones” del IIRSA, entre ellas las ley de Participación Público Privada (PPP).

La Ley de Riego viene a favorecer a este modelo de producción, generando mejores condiciones para la instalación de estos procesos productivos. Con la habilitación de un mercado de agua y explotación comercial de la misma, nuestro país se vuelve un poco más atractivo para la IED.

 

Mercantilización del Agua

 

No cabe duda que la presente Ley implica la privatización y mercantilización del agua, desconociendo el artículo 47 de la Constitución impuesto por la movilización popular en el 2004. Pero es pertinente profundizar en el proceso de mercantilización de la misma. En el año 1992 se desarrolló la Conferencia de Dublín, donde participaron gobiernos y actores empresariales del agua. Se define el agua como un recurso finito y escaso. Concluye que debe reconocerse el uso competitivo de la misma y que es necesario un reconocimiento de su valor económico. Esta categorización implica la concepción de la misma como mercancía, idea que comienza a instalarse en el sentido común.

Hubo diversos foros y organizaciones internacionales integradas por gobiernos y organismos reconocidos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que se han encargado de generar recomendaciones y lineamientos para un buen aprovechamiento de este recurso, entre ellos la mayor eficiencia de la gestión privada de este bien. Con esto queremos decir que la mercantilización del agua no es un proceso reciente y viene siendo planificado desde los sectores capitalistas en sus espacios de poder.

 

La lucha es el camino

 

La medida de lucha  de recolección de firmas que inicia la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE) a fines del 2017, con el objetivo de realizar un referéndum, unió bajo un mismo objetivo a sindicatos, organizaciones de mujeres, comisiones barriales, cooperativas de viviendas, movimiento estudiantil, organizaciones políticas y demás actores populares. Las diversas coordinaciones, movilizaciones, charlas, marchas, han logrado poner el tema sobre la mesa en la agenda política del país. Hoy gran parte de la población ha tomado postura sobre la Ley de Riego.

 

Al día de hoy, sabiendo que no hemos llegado a la cantidad de firmas necesarias, es una victoria los procesos organizativos que se dieron entorno a la misma en distintos barrios y rincones del país. Esa movilización popular que no encontró en pie de lucha, no se desvaneció, nos sigue encontrando y más fuertes que al comienzo para pensar estrategias colectivas de cambio.

 

El cuestionamiento y resistencia a la Ley de Riego, así como a este modelo productivo, acarrea algunos desafíos para las organizaciones populares que trabajamos sobre el tema. El primero es tratar de comprender la complejidad de aspectos y dimensiones antedichas. En segundo lugar y a consecuencia del anterior, se vuelve evidente la planificación por parte del capital de nuestro territorio como región. Las estrategias de saqueos y vías de salida de la mercancía, no reconoce la frontera del Estado- Nación que el propio capitalismo crea y América Latina es un sólo territorio a explotar.

Es necesario que las organizaciones populares trascendamos este límite, comencemos a entendernos y pensarnos como Región y a establecer redes y estrategias de luchas colectivas lationoamericanas. Por otro lado, y tal vez el mayor desafío, sea comprender que en las condiciones actuales de producción y reproducción, no habrá modelo productivo justo. Las ganancias se la va a llevar el capitalista, sea multinacional o local, la extracción, el saqueo de los recursos y destrucción de la naturaleza estará subsumido a las necesidades del capital.

La gran tarea es generar en cada lucha concreta, un aporte al cambio de la totalidad del sistema. Abandonar la disociación entre nuestra militancia cotidiana y la necesidad imperiosa de la transformación social.