QUIJOTESCA BUFONADA

Relación entre Murga y Movimientos Sociales

 

La crítica política siempre formó parte de los repertorios murgueros, en mayor o menor medida, con ironía, sutileza o de forma explícita. Al hablar de lo cotidiano, de los sentimientos más profundos y siempre desde la mirada popular, la murga criticó o accionó discursivamente sobre la realidad, pero también existieron murgas que desde su nacimiento estuvieron relacionadas fuertemente con movimientos sociales. Sindicatos fabriles, movimientos cooperativos como la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda de Ayuda Mutua (FUCVAM), gremios estudiantiles, Clubes Sociales, etc, no solo sirvieron como sede de ensayos de murgas tradicionales, jóvenes o de mujeres, sino que fueron y son un lazo fundamental para la producción intelectual y artística de diversas murgas. Viajemos entonces por la senda de la murga y los movimientos sociales de esta región oriental.

 

Decidora de verdades, esa que te canta las cuarenta, te asalta con patente haciéndose la mojigata y metiéndole que son pasteles, te zuca a los patos cabreros y te echa la falta, porque no se come ninguna farsa, por eso es contrafarsa, es contestataria y cuando se pone ácida en la crítica, agarrate catalina. Desde siempre la murga fue la voz del pueblo en el carnaval, con su politización más o menos profunda, pero siempre le cantó verdades a políticos, gobernantes, jurados y sociedad en general, con alegría, jarana o profunda seriedad.

 

Según Emiliano Tuala -letrista de la murga Doña Bastarda que este último año abarcó la temática del encierro desde una perspectiva muy crítica hacia el discurso de la inseguridad construido por la derecha y propagado por diversas tiendas políticas y mediáticas hacia la sociedad- la politización de la murga siempre estuvo relacionada con la politización de la sociedad. Los momentos de la historia reciente de mayor politización social, años 60, 70, de mucha ebullición y resistencia social y política, y los 80 y 90, en la salida y post dictadura, generaron una profundización de la crítica social y política en las murgas. “Con la resistencia en los 80 y la salida de la dictadura empezó la articulación con los movimientos sociales emergentes, con la cultura popular que tuvo su auge y con el movimiento de cooperativas de viviendas FUCVAM. Más que nada lo hicieron algunas murgas que eran las referentes en el campo popular”.

 

Crítica, autocrítica y nueva crítica

 

Como expresión de distintas miradas de la coyuntura social y política, las murgas tuvieron un quiebre importante en el 2005 luego de que el Frente Amplio ganara el gobierno nacional. Siguiendo el camino de diversos movimientos sociales, centros sociales y culturales, muchas murgas se plegaron a la línea discursiva del emergente gobierno. “En los años 80 las murgas de izquierda, porque no eran todas las murgas, trazaban su discurso con la dicotomía pueblo – militares dictadura, o autoritarismo – libertad. Salida la dictadura la dicotomía pasó a ser Blancos y Colorados neoliberales – Frente Amplio esperanza. Con el triunfo del Frente Amplio se genera una crisis del relato, porque cambió el escenario y a la murga le costó acomodarse. 2005 y 2006 fueron años de fiesta en las murgas diciendo “se terminó la derecha en el Uruguay” y vienen tiempos de esperanza y de cambios”, explicó Tuala.

 

Entrados los años de gobierno frenteamplista, con las contradicciones del progresismo que lejos de plantear políticas de cambios fue un continuismo económico del capitalismo con parches de políticas asistenciales y alguna ley de “avances en derechos”, las murgas lentamente comenzaron a criticar al gobierno de diversas maneras, pero abriendo la cancha a posturas críticas de diversos palos. A su vez, los movimientos sociales históricamente más cercanos a las murgas como el PIT-CNT, FUCVAM o Madres y Familiares de detenidos desaparecidos, por poner algunos ejemplos, manejaban posturas muy cercanas al partido de gobierno, defendiendo los avances y colocándose en un “bloque social y político de los cambios”. Las murgas “tradicionales” o “viejas” que comenzaban a criticar al gobierno recibían palos del oficialismo gobernante y palos del oficialismo social a los que estaban históricamente ligados.

 

Por otro lado, las murgas jóvenes emergían con un aire “renovador”, sin el peso de la mochila histórica, con avidez de romper estructuras gastadas, pero con posturas ideológicas y políticas de diversos palos, desde posmodernas, de izquierda independiente hasta reproductoras del discurso de la derecha tradicional. “El año pasado había una murga que hablaba en contra del Ministerio de Desarrollo Social diciendo que mantenía vagos, que era más fácil no trabajar y pedir una ayuda social. Históricamente la murga no tiene que ver con el discurso de señalar con el dedo a una persona pobre que gana 800 pesos al mes en una tarjeta alimentaria para ir a comprar al supermercado. Ese no suele ser el enemigo de la murga. Pero esto tiene que ver con todos los sujetos que se han sumado. El escenario político y social se ha complejizado muchísimo y la murga traduce eso”, ejemplificó Tuala.

 

Superaciones y desafíos

 

Según el murguista, hoy el tema de la crítica al gobierno está superado y las críticas van desde lo “cosmético, como decir que Sendic no tiene título”, a otras más profundas como decir “para qué una fuerza política quiere tener el Gobierno, ¿para hacer lo mismo que hacían las otras?” Por otro lado, el letrista dice que hay reivindicaciones de los movimientos sociales que quedaron desarticuladas políticamente y otras que hoy tomaron más fuerza y están más emparentados con la murga. “La redistribución de la riqueza es un tema complicado de tocar y no sé cuánto hay estructurado socialmente entorno a esto o a expulsar a las multinacionales del agro. Sin embargo, hoy hay muchos movimientos de género y corrientes Feministas, y la murga toma de esos discursos estructurados para elaborar sus repertorios. La murga no genera discursos que luego tomen una forma política, cultural y social, sino que ella recoge lo que hay en la sociedad y en este momento las inquietudes sociales vienen por ese lugar. Luego está la crítica más profunda, que es que en el marco de este capitalismo el Frente Amplio repartió más la riqueza que Blancos y Colorados, pero hay un momento que dentro del marco capitalista la riqueza no se puede repartir más y el proyecto político entra en tensión. Quizá es en el momento en el que estamos, pero son temas difíciles de abordar".

 

 

QUIJOTESCA BUFONADA

Relación entre Murga y Movimientos Sociales

 

La crítica política siempre formó parte de los repertorios murgueros, en mayor o menor medida, con ironía, sutileza o de forma explícita. Al hablar de lo cotidiano, de los sentimientos más profundos y siempre desde la mirada popular, la murga criticó o accionó discursivamente sobre la realidad, pero también existieron murgas que desde su nacimiento estuvieron relacionadas fuertemente con movimientos sociales. Sindicatos fabriles, movimientos cooperativos como la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda de Ayuda Mutua (FUCVAM), gremios estudiantiles, Clubes Sociales, etc, no solo sirvieron como sede de ensayos de murgas tradicionales, jóvenes o de mujeres, sino que fueron y son un lazo fundamental para la producción intelectual y artística de diversas murgas. Viajemos entonces por la senda de la murga y los movimientos sociales de esta región oriental.

 

Decidora de verdades, esa que te canta las cuarenta, te asalta con patente haciéndose la mojigata y metiéndole que son pasteles, te zuca a los patos cabreros y te echa la falta, porque no se come ninguna farsa, por eso es contrafarsa, es contestataria y cuando se pone ácida en la crítica, agarrate catalina. Desde siempre la murga fue la voz del pueblo en el carnaval, con su politización más o menos profunda, pero siempre le cantó verdades a políticos, gobernantes, jurados y sociedad en general, con alegría, jarana o profunda seriedad.

 

Según Emiliano Tuala -letrista de la murga Doña Bastarda que este último año abarcó la temática del encierro desde una perspectiva muy crítica hacia el discurso de la inseguridad construido por la derecha y propagado por diversas tiendas políticas y mediáticas hacia la sociedad- la politización de la murga siempre estuvo relacionada con la politización de la sociedad. Los momentos de la historia reciente de mayor politización social, años 60, 70, de mucha ebullición y resistencia social y política, y los 80 y 90, en la salida y post dictadura, generaron una profundización de la crítica social y política en las murgas. “Con la resistencia en los 80 y la salida de la dictadura empezó la articulación con los movimientos sociales emergentes, con la cultura popular que tuvo su auge y con el movimiento de cooperativas de viviendas FUCVAM. Más que nada lo hicieron algunas murgas que eran las referentes en el campo popular”.

 

Crítica, autocrítica y nueva crítica

 

Como expresión de distintas miradas de la coyuntura social y política, las murgas tuvieron un quiebre importante en el 2005 luego de que el Frente Amplio ganara el gobierno nacional. Siguiendo el camino de diversos movimientos sociales, centros sociales y culturales, muchas murgas se plegaron a la línea discursiva del emergente gobierno. “En los años 80 las murgas de izquierda, porque no eran todas las murgas, trazaban su discurso con la dicotomía pueblo – militares dictadura, o autoritarismo – libertad. Salida la dictadura la dicotomía pasó a ser Blancos y Colorados neoliberales – Frente Amplio esperanza. Con el triunfo del Frente Amplio se genera una crisis del relato, porque cambió el escenario y a la murga le costó acomodarse. 2005 y 2006 fueron años de fiesta en las murgas diciendo “se terminó la derecha en el Uruguay” y vienen tiempos de esperanza y de cambios”, explicó Tuala.

 

Entrados los años de gobierno frenteamplista, con las contradicciones del progresismo que lejos de plantear políticas de cambios fue un continuismo económico del capitalismo con parches de políticas asistenciales y alguna ley de “avances en derechos”, las murgas lentamente comenzaron a criticar al gobierno de diversas maneras, pero abriendo la cancha a posturas críticas de diversos palos. A su vez, los movimientos sociales históricamente más cercanos a las murgas como el PIT-CNT, FUCVAM o Madres y Familiares de detenidos desaparecidos, por poner algunos ejemplos, manejaban posturas muy cercanas al partido de gobierno, defendiendo los avances y colocándose en un “bloque social y político de los cambios”. Las murgas “tradicionales” o “viejas” que comenzaban a criticar al gobierno recibían palos del oficialismo gobernante y palos del oficialismo social a los que estaban históricamente ligados.

 

Por otro lado, las murgas jóvenes emergían con un aire “renovador”, sin el peso de la mochila histórica, con avidez de romper estructuras gastadas, pero con posturas ideológicas y políticas de diversos palos, desde posmodernas, de izquierda independiente hasta reproductoras del discurso de la derecha tradicional. “El año pasado había una murga que hablaba en contra del Ministerio de Desarrollo Social diciendo que mantenía vagos, que era más fácil no trabajar y pedir una ayuda social. Históricamente la murga no tiene que ver con el discurso de señalar con el dedo a una persona pobre que gana 800 pesos al mes en una tarjeta alimentaria para ir a comprar al supermercado. Ese no suele ser el enemigo de la murga. Pero esto tiene que ver con todos los sujetos que se han sumado. El escenario político y social se ha complejizado muchísimo y la murga traduce eso”, ejemplificó Tuala.

 

Superaciones y desafíos

 

Según el murguista, hoy el tema de la crítica al gobierno está superado y las críticas van desde lo “cosmético, como decir que Sendic no tiene título”, a otras más profundas como decir “para qué una fuerza política quiere tener el Gobierno, ¿para hacer lo mismo que hacían las otras?” Por otro lado, el letrista dice que hay reivindicaciones de los movimientos sociales que quedaron desarticuladas políticamente y otras que hoy tomaron más fuerza y están más emparentados con la murga. “La redistribución de la riqueza es un tema complicado de tocar y no sé cuánto hay estructurado socialmente entorno a esto o a expulsar a las multinacionales del agro. Sin embargo, hoy hay muchos movimientos de género y corrientes Feministas, y la murga toma de esos discursos estructurados para elaborar sus repertorios. La murga no genera discursos que luego tomen una forma política, cultural y social, sino que ella recoge lo que hay en la sociedad y en este momento las inquietudes sociales vienen por ese lugar. Luego está la crítica más profunda, que es que en el marco de este capitalismo el Frente Amplio repartió más la riqueza que Blancos y Colorados, pero hay un momento que dentro del marco capitalista la riqueza no se puede repartir más y el proyecto político entra en tensión. Quizá es en el momento en el que estamos, pero son temas difíciles de abordar".